Enrique Coppel Tamayo
- Paola Izamary Trejo Santiago
- 3 oct 2017
- 4 Min. de lectura

Nace en el año de 1922 Enrique Coppel Tamayo, hijo de Luis Isaac Coppel Rivas y de Inés Tamayo Amador, padres de origen polaco que heredan a sus hijos la vena comercial, la demuestra la historia que los Coppel traen: el comercio en la sangre.
Inicios
Debido a las duras condiciones económicas que por aquel tiempo se vivían a causa del movimiento revolucionario, Enrique Coppel Tamayo, se vio en la necesidad de emplearse en una imprenta, para contribuir con el gasto familiar, apartándose de los estudios.
Momentos difíciles: toda la familia se traslada en 1939, a Mazatlán, donde Enrique, junto con su hermano Luis, instalan una modesta tienda a la que ponen el nombre de “El Regalo”, sin pensar que lo que estaban emprendiendo ese año, sería la base de una impresionante ruta empresarial, que abarcaría a sus descendientes. Se dice que fue la madre de ellos, Inés Tamayo Amador, quien al heredarles en vida 5 mil pesos, este monto les sirvió para desarrollar el proyecto comercial.
Pero en Coppel; la empresa, vale más que el dinero. En “El Regalo”, los muchachos Enrique y Luis, ofrecían artículos de cristalería, pañuelos y artículos para regalo. El trato cordial y personal que les caracterizaba, acreditó el negocio.
Coppel recorría constantemente la tienda con el fin de acomodar mercancía, vigilar la limpieza y también –lo más importante- conversar con los vendedores y proveedores… porque la primera ley de la empresa, es escuchar.
Al iniciar la década de los cuarenta, una de sus tías anima a Enrique para abrir una nueva tienda en la capital sinaloense. Al hacerlo, desatiende el local de Mazatlán, y al poco tiempo lo tuvo que cerrar.
De esta dura experiencia, Enrique entendió el comportamiento del consumidor: es la tienda la que va a donde el cliente requiere, con esto en mente, expande el negocio en siete puntos distintos de la ciudad de Culiacán, agregando oferta de enlatados, ultramarinos y hasta tortas.
Se casa en 1947, con Yolanda Luken, de cuya unión nacieron Enrique, Rubén, José, Yolanda, Alberto, Mónica y Agustín.
Como le gustaba mucho el mar y la navegación, siempre buscaba combinar las actividades laborales y familiares, con esa afición. Hasta formó equipó con las familias Garza Sada y Espinoza de los Monteros, para compartir esta afición.
Crecimiento Comercialmente hablando, a Coppel Tamayo, le gustaba identificar sitios en donde se garantizara, una alta circulación de personas; bajo tal estrategia –en menos de veinte años-, la fama y prestigio de sus tiendas de ser regionales, traspasaron fronteras… hasta el sur de California, en los Estados Unidos.
Bajo su filosofía de venta: confianza, perseverancia y transparencia, este empresario incluyó nuevos productos y servicios a sus tiendas a lo largo de los sesenta. Así sumó, equipos de oficina, relojes y radios; llegó incluso a tener el giro de imprenta, el cual dominaba plenamente.
Siempre visionario, aprovechando que la garantía de los aparatos radiofónicos eran de un año, Enrique decidió para incrementar su cartera de clientes, ofrecer crédito, por el mismo periodo de la garantía.
Si algo ha definido a Coppel es la comprensión de lo que es el crédito. Primero fue, a un mes, después a un año, luego en abonos; al principio fue a los conocidos, más tarde a toda la comunidad, favoreciendo una relación crediticia de persona a persona, sin intermediarios.
A cuántos se nos olvida que la palabra crédito viene de creer, y es timón de confianza en los negocios, porque al que cree, y da crédito, se le devuelve su crédito. El que cree, vive dos veces. Una por lo que espera, y otra por lo que emprende. Hacer empresa, es creerle a la gente. Por eso la empresa es más que el dinero.
Cuando Coppel se amplió y su objeto abarcó venta de muebles, fue cuando el mundo asistió a la transformación de las máquinas calculadoras a las computadoras. Cuestión de ritmos, de velocidades. La razón social cambiaría, en 1965, de “El Regalo” a “Almacenes Coppel”.
Una línea de muebles y otra de ropa, consolidarían a principios de los años setenta. En 1983 traspasa las riendas del negocio al primogénito de sus siete hijos, Enrique Coppel Luken. En el 2008, toma la Presidencia el menor de los hermanos, Agustín Coppel Luken.
Datos históricos de su legado empresarial:
En 1983, bajo la presidencia de Coppel Luken, se gestionó la adquisición de la licencia para operar un banco, BANCOPPEL, desarrollando al máximo un agresivo esquema de expansión, no sólo en territorio nacional, sino mirando hacia el mercado sudamericano, específicamente Brasil y Argentina.
En 2008, Toma la presidencia del Consejo el menor de los hermanos, Agustín Coppel Luken.
La adquisición de una sociedad financiera de objeto limitado (SOFOL), llamada “Crédito y Casa” ha sido una de sus más firmes aportaciones al desarrollo del grupo; destacan los programas de capacitación para el personal, y el participar en obras filantrópicas de responsabilidad social, como la Sociedad Botánica y Zoológica de Sinaloa, ¡conservar flora y fauna en la entidad! ¡Recobrar los ámbitos de comunidad! Así lo hizo también con el concepto de museo botánico en Culiacán.
Sin duda una historia que nos permite ver mas alla en lo que de verdad es importante y muchas veces se pasa por alto. Y a ti..
..¿Quien te inspira?.